Chiquita y Orejona…

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Chiquita y orejona. Así me vio el otro día la Mexicana. Grito como es su desafortunada costumbre por que jugué un rato con una bolsa que dejo –fuera de su lugar-.

Después de ese incidente he reflexionado mucho sobre el asunto y veo que ella y yo no logramos entendernos. El problema que encuentro es que la Mexicana intenta cambiar mi naturaleza curiosa, ella espera que yo sea una de esas perritas falderas un tanto mariconas que solo pasan sus días sentadas en un mullido cojín dormitando.

Si esas son las aspiraciones de la Mexicana, creo que esta en serios aprietos…

Me gustaría hacerla entender que una es como es y punto ¿acaso ella se ha puesto a pensar que yo la tomo como es? Claro que no, ella asume que aceptarla tal y como es, es una vuelta en el parque, pero no es así.

La Mexicana tiene sus ideas y sus hábitos y la Alemana y yo terminamos bailando al son que nos quiere tocar, bueno, la Alemana más que yo. Mi naturaleza es independiente, curiosa, extrovertida, afectiva, -claro- reconozco que en ocasiones puedo ser un poco brusca con sus cosas y que últimamente he tenido accidentes dentro de casa.

Pero de eso a pretender hacer de mi una perrita virtual como lo hacen los japoneses, pues no.

¿Que diría ella si yo un día de estos me paro frente a ella y le digo que pare esa persecución con el baño? ¿Que diría ella si una mañana le digo que se levante exactamente cuando suena la alarma y no media hora mas tarde y así evito tener un accidente dentro de casa? ¿Que cara pondría ella si le digo que detesto el sabor de la medicina que me obliga a tomar? O pero aun, ¿que pensaría ella si yo le digo que muy a pesar de sus arranques, de sus tardes de melancolía, de sus risas incontrolables y de su mal humor ciertos días del mes yo la acepto como es?

Pero desafortunadamente la Mexicana no habla maltés así que me es imposible decirle que si a esas vamos yo también la puedo ver chiquita y orejona si no se deja de ideas absurdas y sencillamente acepta las cosas, las situaciones así como a las personas, pero sobre todo ¡a mi! como son y como soy.

En lo que eso sucede iré a pedirle otra cookie para la reflexión…

Chito de mi corazón…

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Como no te voy a querer Chito de mi corazón,

Hace ya varios meses me encontré con está barbaridad. Y tu como siempre me viste entrar a tu taller con cara de susto, de desconsuelo y tristeza. Esa tarde te confese que había guardado el zapato por que no me podía resignar a perderlos.

Tu me dijiste:

-A ver Beatriz, dejame verlo-

-No Chito, esta vez ni Dios padre salva este zapato-

-Ja, ja, ja. Esta Mayita si que es terrible, pero me imagino que le diste un buen periodicazo-

(silencio)

-No le dijiste nada Beatriz? No te lo puedo creer, a ver dejate de misterios y dejame ver que puedo hacer-

(sale el moribundo de la bolsa de plástico)

-No Beatriz, ya no se si enojarme con ella o contigo, mira nomás! que zapato y casi lo hace pedazos, por que tardaste tanto en traerlo?-

-Estaba segura que no podrias restaurarlo-

-Ah si? pues fijate que no. No te pienso prometer nada, dejalo y te aviso si se logro salvar o no. Oye, los estrenaste por lo menos?-

-Si una sola vez-

-Te llamo-

-Gracias Chito-

-No me des aun las gracias-

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-Beatriz habla Chito, pasa por el taller en cuanto puedas-

(esa misma tarde)

-Y ya sabes que vas a hacer este día de San Valentín?-

-Si-

-Pues mira, pense que te gustaría usar este par ese día-

-Chitooooooooooooooo!

-Que te parece? verdad que quedo bien?-

Es que no se ni como lo haces, es un milagro, de verdad, estaba segura que este si no lo podrias salvar-

-Te gusta como quedo? tuve que reconstruirlo de la parte de enfrente y no encontre el mismo tono de piel, pero casi no se nota-

-Chito-

-Dime-

-Me los voy a poner con un vestido rojo-

-Ah!-

-Gracias Chito, muchas gracias-

(Ya en el automovil)

-Mira Maya! que cosa! solo el, nadie mas puede hacer esto, miralo allí dentro en ese taller, esta Chito de mi corazón-

Dunia de mi Corazón

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Tengo días que no me siento bien. La Mexicana ya lo noto y esta mañana me anuncio la sentencia…

-Voy a llamarle al medico y veremos que nos dice-

Yo se lo que va decir, que tiene que verme, tocarme la panza, revisar mis orejas, mis ojos y la temperatura de mi cola. Le comentara por enésima vez a la Mexicana que estoy pasada de peso y ella le jurara que solo como croquetas, vegetales y muy de vez en cuando cookies.

La doctora entonces recomendara que me quede con ella para revisarme más detenidamente…

Esto la Mexicana no lo sabe, pero detesto quedarme en ese lugar. Cierto, hace días me cuesta trabajo ir al baño, y he tenido varios accidentes dentro de la casa, luego ella se molesta conmigo, me llama la atención y viene la cantaleta de que ya no soy un cachorro.

Hoy por la tarde cuando regreso del trabajo me dijo que tendríamos que ir a ver al medico. Luego la vi limpiando mi jaula, buscando una franela limpia y colocando un poco de comida.

-Maya vamos a ir a ver al medico, algo anda mal contigo así que estaré mas tranquila si ella te ve, a ver dime, ¿cual juguete quieres llevarte para que te haga compañía si es que pasas la noche en el consultorio?-

Se que ella no lo cree así, que piensa que solo tengo ojos para la estrella de colores o el caballo o las pelotas.

Asegura por que la escucho decirlo que mi amor es efímero y que no soy de lealtades. Pero la verdad es que esta equivocada. Ninguno de estos juguetes me importan, los puedo dejar a todos tranquilamente, pero si necesito que alguien le diga claramente que Dunia tiene que ir conmigo.

Y lo que pasa es que Dunia es mi juguete favorito, duermo con ella, juego con ella, platico con ella. Hablamos de mil cosas, de los perros de la cuadra, del vecino que siempre nos saluda al llegar, de la anciana de la esquina que no le gusta que andemos en su pasto, de lo ricas que son las cookies, de lo mucho que detestamos el baño y de lo poco que vamos al parque.

Nos subimos al carro, Dunia va a mi lado y me consuela, olfatea mis orejas, lame dulcemente mi cara y se sienta a mi lado con la misma actitud de fortaleza que pone cuando en casa me topo con una araña y muero del susto. Entonces ella se ocupa de la araña para que yo pueda dormir tranquila.

Dunia hace muchas cosas por mi que la Mexicana desconoce.

Me cede todos los juguetes y la comida, me deja beber agua en algunas ocasiones antes que ella y cuando me duermo a su lado y llego a tener accidentes dormida no se molesta como lo hace la Mexicana.

Dunia es fuerte, serena y siempre sabe comportarse cuando llegan visitas o cuando deja la correspondencia el cartero.

Jamás se acerca a nadie si antes no es solicitada y respeta la comida y la bebida de los humanos.

Y tiene los ojos y las pestañas mas lindas que he visto.

Y no es que yo no quiera a la Mexicana, claro que la quiero y a diario se lo demuestro. Todas las mañanas cuando nos saca a nuestras necesidades y Dunia corre al final de la cuadra y yo detrás de ella y la Mexicana nos pide volver. Regreso justo a la mitad de la cuadra, y a diario me enfrento a la misma disyuntiva.

En una esquina esta la Mexicana llamándome y en la otra esta Dunia olfateando el pasto. Y yo en medio camino sin saber a donde ir o a quien seguir, al final siempre término haciendo lo mismo, corro a buscar a Dunia.

Así que la respuesta es muy sencilla, si voy a pasar la noche fuera de casa, además de mi camita, mi cobija, Don Mauricio Garcés, mi comida y mis cookies, tiene que venir conmigo Dunia de mi corazón…

 

Nota de la Mexicana a los lectores de esta sección.

Despues de llorar desconsoladamente en el consultorio de la veterinaria Maya logro su objetivo: Pasaron la noche juntas… 

 

Costumbres Innecesarias

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Es por demás la Mexicana vive presa de una bola de costumbres innecesarias. No hay manera de hacerla entender. Ella cree que yo requiero de un baño seguido, por que si no incomodo a las visitas y no puedo subirme ni a los muebles ni a la cama.

Y me pregunto, a mi que diantres me importan las visitas, ¡si esta es mi casa! Con no venir se arregla el asunto. Bueno, como si eso no fuera suficiente, le da por “premiarme” al final del terrorífico acto con una cookie. Yo no se si es algo cultural o que, pero a mi ese tipo de sobornos me vienen guangos. Las cookies con y sin baño son bienvenidas.

Pero ese listado no termina ahí, claro que no. Si me encuentro aburrida y para mi buena suerte la Mexicana dejo la puerta del closet abierta y tengo acceso a sus zapatos y juego con ellos. Cuando se da cuenta, pega de gritos. Así es, de gritos, después de los gritos que no es otra cosa que NOOOOOO MAYAAAAA!!! Me receta lo siguiente:

-Ósea Maya de que se trata, ¿acaso soy tu burla? Por que agarraste mis zapatos ¿he? A ver dime, y por que estos Maya ¿por que?-

A estas alturas la Mexicana debería entender que a mi me gusta jugar con sus zapatos, ¿o tenemos que llegar al par siete para que lo comprenda? Pero alguien explíqueme, ¿para que los gritos? Si yo no ladro lo mismo que ella y no solo eso, los juguetes esos tienen solución.

Siempre que juego con uno ella lo toma, lo mete a una bolsa de plástico y vamos en el carro a ver a “Chito” el zapatero. Luego cuando regresamos por el zapato siempre, y aquí debo enfatizar, siempre se pone más feliz que cuando los compro y dice lo mismo:

-¿Viste Maya? Chito es un mago, que digo mago, es un Santo, hace milagros…-

De todas las costumbres innecesarias de la Mexicana esta es mi favorita. Siempre que va salir convierte la casa en un bunker, pone sillas en las puertas de la cocina para que yo no las abra, quita la bolsa del reciclado para que no juegue con ella, quita los adornos de la mesa de centro, cierra la puerta del baño y la de la recamara, da varias vueltas cerciorándose de que no dejo nada a mi alcancé, luego entonces antes de irse –eso si- con una gran culpabilidad por que me deja, bueno, nos deja. Me regala una cookie. Yo se mejor que nadie lo bien que funciona en ella los “Puppy Eyes” le doy una mirada tristona y de chantaje que nunca falla, entonces me dice:

-Esta bien vámonos pero se van a quedar en el carro, oíste Maya, me van a esperar en el carro, vámonos que se me hace tarde…-

¿No seria más sencillo decirme desde un inicio que necesita que la acompañe?

Otra de las costumbres innecesarias de la Mexicana es el amor. Y digo yo, como para que se enamora la Mexicana si luego no sabe que hacer, ni cuando le llega el amor y ni que decir cuando el amor se le va o la tiene en suspenso. Yo creo que mientras la Mexicana siga dando muestras de su inhabilidad para el amor, es preferible que se mantenga al margen.

Lo mismo le sucede con los pensamientos. Para que piensa tanto la Mexicana, ¿a donde quiere llegar? La vida es mas sencilla si uno la vive al día, sin tanta planeación, pero no, ella piensa y escribe, escribe y piensa.

Al final a la conclusión que llego es que todas esas costumbres innecesarias de la Mexicana no sirven para nada. Lo platique hoy por la mañana con la Alemana cuando nos quedamos solas en mi casa, ¿y sabes? Estuvo de acuerdo conmigo…

La Escena del Crimen…

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Hace más de 2 años llego a esta casa la versión canina de Don Mauricio Garcés. En muy poco tiempo se convirtió en el juguete predilecto de Dunia, junto con una versión de la emblemática cajita azul cielo y listón blanco de la joyería Tiffany. Era común encontrar ambos juguetes por la casa, y que ambos terminaran por lo menos una vez por semana en la lavadora.

Cuando Maya llego a nuestras vidas –la mía y la de Dunia- inmediatamente se adueño de Don Mauricio Garcés versión canina.

Iba con el a todos lados, me seguía por la casa con el, dormía con el constantemente y ni pensar en que Dunia le volviera a poner la pata encima.

Siempre me pregunte como hacían esas elecciones, entre todos los juguetes como escoger cual es el predilecto.

Hace días llego un regalo envuelto bellamente, por un momento pensé que era para mi, pero inmediatamente fui corregida

-el regalo es para Maya.-

Dentro había un juguete nuevo, una estrella de tela en colores brillantes y cada punta al ser mordida emite un sonido.

Maya inmediatamente entendió que “eso” era de ella y de nadie mas ¿hay alguien más?

Al baúl del olvido fueron a parar las pelotas, la cajita azul de Tiffanys, la vaca, el caballo y el Gingerman. Yo estaba segura, que digo segura, convencida que los verdaderos amores de Maya tenían lugares intocables en su perruno corazón. Pero me equivoque…

La semana pasada descubrí dos cosas de esta temperamental maltés.

!Al igual que a mi le aterran las arañas! Lo descubrí el otro día cuando la vi horrorizada frente a una, hasta el ladrido se le fue.

La otra es que ella solo ama en el presente, jamás en el pasado y ni que decir del futuro, y que cuando te ama te ama mucho y eres todo para ella. Pero cuando el amor se le acaba o algo mas entra en su pequeño corazón no hay vuelta de hoja. Durante cinco días vi olvidado en una esquina a Don Mauricio, la bata sucia y tirado casi como dejado de la mano de Dios. Lo observe por un buen rato, Dunia a mi lado. Y estoy segura que ambas pensamos lo mismo:

-parece la escena de un crimen-

Y eso es, cuando el amor nos abandona así de definitivo nos aniquila, cuando hubo tanto amor y de pronto nada queda.   Algo siempre muere.

Ni Dunia ni yo tuvimos corazón para tirar a Don Mauricio Garcés, yo confío en que esta adolescente desalmada e ingrata, recuerde cuanta alegría el trajo a su vida.

Le pregunte a Maya:

-¿ya no lo quieres?-

Ella vino hacia el, lo olfateo por unos segundos, me miro a los ojos y se dio media vuelta para reencontrarse con el nuevo amor…

Y saben? Ella no es cruel, es letalmente honesta…

Decálogo de Maya

Maya

1- Amaras a Maya por sobre todas las cosas, así como ella te ama a ti y antes que a Dunia

2-El tarro de cookies siempre debe estar lleno

3-No usaras el ‘bad girl’ en vano

4-No bañaras a Maya innecesariamente

5-No dejaras a Maya en casa cuando podría andar en el carro contigo

6-Maya no guardara rencor en contra tuya o los de tu especie si es reprimida

7- Maya requiere de cookies por la mañana, por la tarde y por la noche

8-Maya puede jugar con tus zapatos sin ser castigada

9-Maya debe ir al parque diario

10-Maya no tiene interes de entender o aprender el: español, inglés, gritos o francés.

Esa es Maya, así vive y así nos obliga a vivir a Dunia y a mí. Para Maya todo, y en verdad, todo se soluciona con una COOKIE.

Y si las cosas no tienen solución entonces comamos otra COOKIE para sobrellevar el mal rato.

La realidad es que me gustaría ser como Maya, ella no se complica la vida, no sufre y es sumamente feliz. Hay veces que me encuentro en situaciones en las que me pregunto: ¿What Will Maya Do? Y es cuando voy a su decálogo y encuentro respuesta a mi duda.

Si en un futuro te encuentras en la misma disyuntiva, hazte la pregunta: ¿WWMD? O mejor aun consúltala, a partir de este lunes podrás hacer llegar tus dudas a Maya, y ella con su visión única del mundo te dará una respuesta.