Ari

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Papá siempre supo como hacerme regresar. Después de unos años fuera de casa me sugirió volver y tener un perro.

A los días fui a donde una amiga. La dálmata de su padre acaba de parir diez cachorros.

Siempre me ha gustado el olor de los recién nacidos, esa mezcla de leche y orines.

La elegí a ella, la nombre America por dos motivos.

La canción de Bosé y mi retorno al continente. Nunca nadie lo entendió.

America me dio varias camadas, pero fue la primera la más significativa de todas.

Después de asistirla horas en el alumbramiento, realizo un último esfuerzo y arrojo dos cuerpecitos húmedos y blancos.

Pase las tardes a su lado leyendo Orlando de Virginia Woolf en espera de que pintaran las primeras manchas.

Cuando cerré el libro America sabía que nos quedaríamos con las dos últimas crías.

A ella le puse Orlando y a él Ari, el pequeño león.

Nunca antes había amado tanto a un perro como lo ame a él y nunca antes me habían demostrado tanta devoción como él.

Pero la constancia no es lo mío.

Por lo tanto un día que me sentí nuevamente enamorada me marche.

7 comentarios en “Ari

  1. Alguien un dia me dijo que el unico amor que se puede comprar es el de un perro. Y es muy cierto, el unico amor incondicional y aun asi, hay quien levanta vuelo…

    besos de inicio de semana!

  2. Tambien existe la teoría que justo cuando el amor crea lazos, es cuando el alma libertaria se aleja, por que no se toleran las cadenas del apego, el compromiso, o el aviso de la rutina.

    Saludos.

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