Él es el Hombre

 

Él es el Hombre. Se cruzo un día en mi camino y lo arrasó todo, lo enmaraño lo volcó, arrebato, mordió, lamió, torció y también Amo todo.

Él es el Hombre. Se metió primero en mis ojos, después en mi pensamiento, finalmente en el corazón. Más tarde se adueño de mi cuerpo, de mi casa y mi templo, de mis noches y mis días, de mis primaveras y otoños.

Él es el Hombre. Lo contemplo a mi lado, mis ojos lo ven como si fuera la primera vez, se deslumbran del hermoso tono de su piel, sus ojos, sus labios y su voz. Me aturdo al imaginar su cuerpo, ese cáliz del que tantas veces he bebido y beberé.

Él es el Hombre. El que fue parido para amarme a mi, el que nació aún contra todos los pronósticos, el mensajero de las buenas nuevas y también de las tragedias. El de los puños de fuego y flor, el de los besos arrebatados y húmedos, el de manos perfectas.

Él es el Hombre. El dueño de mi imaginación y mis emociones, el amo de mis sentidos y el bombeo de mi corazón, la batalla y la tregua, el acomodo perfecto de mi deseo, el Todo con el que señalo al placer.

Él es el Hombre. Y cuando vuelve derrotado por la vida, se mete entre mis brazos y hunde su rostro entre mis senos y lo arropo como si fuera el hijo que no le he dado, y acaricio su rostro y besos sus ojos cansados, su frente abrumada y dejamos que sea el silencio quién dialogue.

Él es el Hombre. Y sale a la calle todos los días, enfrenta la vida y sus vicisitudes a solas y regresa a mi lado cuando todo esta resulto, y el cree que no me doy cuenta lo que le pesa ser el Hombre que yo espero que sea.

Entonces…

Yo soy la Mujer. La orilla a la que él siempre regresa y es mi cuerpo su guarida y son mis noches sus días, mis ojos sus ventanas al mundo.

Yo soy la Mujer. Con la que él se topo una tarde, a la que amo una noche, a la que dejo una madrugada, con la que comparte un mediodía, con la que escribe mañanas.

Yo soy la Mujer. A la que él ha lastimado, a la que se aferra mientras duerme, la que lleva tatuada en la piel, el hueco en su costado, su confidente, su Amada.

Yo soy la Mujer.

Y

Él es el Hombre.

Y juntos hemos caminado por la quijada del dolor, por las alas del abandono, por el soplo de la ira, por las fauces rabiosas de los celos y nos hemos consumido con el fuego del amor.

Y otra primavera nos ha alcanzado y bebemos té en el jardín y nos despedimos poco a poco de los recuerdos y él cree que se puede empezar, y mientras habla el cobalto de sus ojos humedece mi cuerpo y guardo silencio y bebó un poco más y reflexiono aun más.

Y me digo lo que ya sé: Él es el Hombre…

8 comentarios en “Él es el Hombre

  1. Leí el texto, y es bueno encontrarlo a él, precisamente al que hará de la vida una ruleta, pero solo quiero corregir una frasecilla:
    “aun encontra” aún contra todos los pronósticos

    Palomillus chocantus gramaticalis

  2. Y yo celebro si es que lo encontraste a él.

    Gracias por el comentario del error, no tienes por que justificarte por hacermelos ver, al contrario te agradezco que lo hagas.

    saludos!

    PD. Que bien que estas de vuelta!

  3. Mis respetos, me encanto!!
    (Él es el hombre) Otra manera de poner: Eso es amor…
    Je, y como diría la Zabaleta… Que bonito chingao!!!

  4. Que bueno que te gusto. Para mi es mucho mas que el Amor.

    El Amor es un sentimiento idealista. Yo hablo aqui de la persona que despierta no solo el amor, pero mas sentimientos, y no siempre esos sentimientos son buenos, o bellos, o hermosos, son todo un Universo.

    Yo hablo de esa persona con la que uno se topa, y es la persona con la que uno dice: Tu eres el antes y el despues, a partir de ti se escribe un capitulo, bueno? malo? corto? largo? eso nadie lo sabe, solo se que tu, eres esa persona.

    Y si encima de eso, la persona viene con el paquete del Amor debajo del brazo…Pues eso ya es ganancia.

    Y me imagino que si es bonito, muy bonito…

  5. Tenia la espalda bronceada y cada camino que marcaba su carne me llevaba a la misma locura.
    Su hermoso trasero invitaba a mi lengua a desafiar sensaciones.
    Al salirse de bañar me acercaba a su rostro para regresar el cabellos a su frente, me tomaba de las manos y me decía sécame y yo siempre después de su baño estaba mojada.

    Es cierto cada uno es una historia, sólo que a veces son historias muy largas.

    Un suspiro y un saludo.

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