Domingo

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Cuentan o al menos a si me dijeron a mí que Dios creó el mundo en seis días y el septimo descanso. Yo que no soy arquitecta y menos dios, descanso los domingos también.

Mis días de descanso no son diferentes a los de ustedes, posiblemente sean mucho mas ordinarios los míos por no decirles aburridos. Sin embargo este domingo me regale una tarde con mi taller literario en Del Mar. Fui con la ilusión de que no les veía en mucho tiempo, fui con el entusiasmo de escuchar y compartir letras nuevas. Fui con el recuerdo de esa vista maravillosa que tiene la casa de Maura y el té servido en los vasos altos de cristal rusos.

El tiempo pasa. Esa es una gran verdad…

A Joan Lindgren la conocí en el año de 1995 en San Diego. Joan una irlandesa maravillosa, alta, de sonrisa amplia y ojos brillantes. Tenía la curiosidad de una niña y se entusiasmaba fácilmente con la literatura en español.

A Joan se le metió en la cabeza que yo escribía bien y me insistió que escribiera poesía sobre el tema de la frontera.

Con la arrogancia que solo da la juventud le respondí que no escribía de ese tema. Joan con una sonrisa en los labios me pregunto ¿Por qué no? Aun recuerdo mi respuesta y sobre toda la de ella…

-Joan, ¿tu piensas que por que crecí y vivo en frontera tengo que hablar de ese tema? No Joan, yo no me prostituyo como muchos escritores, hablando de lo que no saben y de lo que no han vivido, a ver dime tu, con que cara me pongo a hablar del “Bordo” cuando yo cruzo tranquilamente en mi carro, con documentos y con dinero en la bolsa-

A Joan le dio gracia y mucha mi respuesta. Estábamos sentadas en el jardín de su casa y bebíamos té bajo un cielo maravilloso, ella me sonrío y me dijo:

-Inténtalo Beatriz el escritor no siempre habla de lo que experimenta en carne propia, el escritor narra historias y las historias son propias o ajenas. Cierto, tus condiciones son mucho mas afortunadas que la de otros mexicanos que tienen que llegar a este país en busca de un mejor futuro, pero tu sabes de esa realidad, la conoces, y se que no te es indiferente. Así que por que no me demuestras que antes de ser una fronteriza eres una escritora.-

No dije nada, en esa época renegaba de los escritos por encargo, no solo eso, estaba convencida de que solo se escribía por inspiración y no por oficio…

Meses mas tarde nos volvimos a ver, ella daba una clase en la Universidad de San Diego sobre poesía irlandesa y poesía mexicana. Ese encuentro fue más breve que el anterior y solo le dije:

-Aquí lo tienes Joan, se llama: Viento Nocturno, un poemario sobre la frontera…-

Joan ilumino la cafetería con esa sonrisa y me dio las gracias. Dejamos de vernos nuevamente hasta que llego a mis manos una antología editada por la Universidad de Barkley donde incluían uno de mis poemas traducido por ella.

Le llame inmediatamente, las manos aun me temblaban de la emoción, ella me decía muy tranquila: -Que bien Beatriz me alegra mucho que te haya gustado la traducción. Hay que seguir escribiendo…-

Mas adelante Joan me acompaño en la presentación de mi libro de cuentos “De La Cintura para Abajo y Otros Relatos” que publicara el Fondo de Cultura del Estado de Barinas en Venezuela y sé que se sentía muy orgullosa de ese logro.

Con el tiempo ella tradujo a reconocidos poetas y escritores como Juan Gelman y Eduardo Galeano, con el transcurso de los años yo encontré en la narrativa mi nicho. Pero nuestra relación siguió en pie. Con ella compartía no solo la literatura sino el interés por la defensa de los Derechos Humanos.

Joan fue una activista en Pro de los Derechos Humanos así como una promotora de los mismos por medio de la literatura y el arte.

Este domingo recién me entero de su muerte. Me dolió. Lamente no haber dedicado más tiempo a su compañía, lamente no compartir mas con ella lo ultimo que venia escribiendo.

Sin embargo ella me deja una lección que llevare conmigo siempre: El escritor no escribe por voluntad propia, es un mandato divino narrar lo propio y lo ajeno. Así lo entiendo, así lo vivo…

Y si Dios descanso en el septimo día por que no las malas noticias…

-Leeremos poemas de Erik-

Fue todo lo que dijo Jacinto y lo supe. Erik, había muerto.

-¿Cuando? pregunte-

-El jueves me respondió Maura-

Yo pensé en ese jueves pasado a punto de celebrar un año más de vida, El despidiendo a la vida.

Curiosamente estaba sentada en el sillón que casi siempre El ocupaba cuando asistía al taller literario.

Sueco de nacimiento, Erik hablaba varios idiomas y escribía en ellos también. Uno de esos idiomas era el español. Inmemorable fueron para mi todos sus poemas a la vida, a la naturaleza y sus claras ideas de la política.

Si el mundo era una selva, Erik era el machete que abría paso. Hace dos años nos hizo llegar una carta de despedida, se sentía cansado y agobiado por la enfermedad. Su espigado cuerpo no respondía igual y le apenaba no sentirse tan presente en esas largas horas de lectura y conversación. Como el sabio que siempre fue, se retiro, supongo que no quería que lo viéramos irse apagando poco a poco.

Me duele su ausencia y sin embargo le agradezco la última imagen: sentado en el sofá mirando al mar y el cabello blanco alborotado, aquel traje azul cielo con su camisa blanca y la eterna sonrisa. Lo que el no sabe es que en mi dejo algo mas que diez años de poesía compartida, dejo la imagen de un hombre que entendía perfectamente que la premura en el actuar así como en el hablar son signos de torpeza. Y que la economía de las palabras y el pensamiento no es otra cosa que la sabiduría que dan los años.

Hicimos bien en leerte Erik, son tus poemas la brújula perfecta por si pierdo el camino.

De vuelta a casa y con dos perdidas acuestas. Llovía. Y sin embargo el Dios que descansa los domingos puso a llorar a las nubes…

A Joan Lindgren y Erik Jonsson con Amor.

4 comentarios en “Domingo

  1. Pero que bien que no pasaron por la vida en vano, que bien que no callaron sus ideas y que vivieron para contar las historias propias y ajenas. Que bien que marcaran pautas, abrieran brechas y sembraran en la tierra fértil que les ofrecías.
    Así que no es tristeza ni vacío lo que dejan, al contrario dejan lleno todo un campo donde brotaron palabras.
    Palomilla Apocatastásica

  2. Hola Bea, soy Fernanda.

    Te escribo para comentarte que tengo algo que comentarte (ja ja), pero no tengo tu correo-e. Si puedes escribeme para que pueda responderte.

    Te mando un beso y muchas tnks

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