Las Bragas

Entiéndeme, no es que no quisiera a Claudio. Por supuesto que lo quise, pero algo pasó se acabó lo que había. Un día me desperté a su lado, no recuerdo si era un lunes o un domingo, tampoco eso es importante, lo que es importante es que lo vi, tendido a mi lado, dormía, me senté con las piernas dobladas en el centro de la cama y lo observe.

Ronca que da gusto, duerme con la boca abierta y en una ocasión hablo dormido, nada importante, tonterías de trabajo, siempre son cosas de trabajo. Pero te decía, lo vi por largo rato, y me pregunte si deseaba despertar todos los días al mismo espectáculo.

Las cosas cambiaron, no éramos los mismos de antes, como te lo digo…

A Claudio le gustaban las cosas atrevidas, no era así cuando lo conocí, pero poco a poco lo fui interesando en los juegos. A mi en un principio me gusto su cara de joven marista, y sus trajes cruzados y los zapatos de hebilla, me excitaba citarlo en moteles baratos y tener sexo con el en la regadera, o verlo en un café y seguirlo a los mingitorios sin que se diera cuenta. Si yo te contara lo que le gusta a Claudio que lo sorprendas por detrás…y lo cojas con los pantalones en las rodillas.

La mayoría de los hombres dicen que no, que eso son cosas de maricas, ¡que va! Lo tengo más que comprobado, a todos en el fondo les gusta que se los cojan, claro la primera vez se puso remolón y me dijo:

-Por Dios Camila, que no, joder ¿como me vas a coger tú a mí?-

¿Y sabes como? Días antes fui a la tienda que esta cerca de la parada del metro, la que no tiene nombre, ni letreros, bueno, pues entre y que cantidad de cosas encontré allí.

Vergas de todos tamaños, grandes chicas, negras, rojas, verdes, moradas, con circuncisión y sin ella, bueno hasta azules ¿imagínate tu? ¿A quien le va apetecer una verga azul? Pero el chico que trabaja allí dice que es de las más solicitadas, que las chicas las compran pensando que es la del príncipe azul.

El me pregunto que buscaba, yo le dije que no estaba segura, entonces el me dijo si lo que buscaba era para mi, o para usarlo con mi pareja. Así que le dije que me gustaría algo para usarlo con mi pareja. Fue cuando me dijo:

-¿Y al tío este, te lo haz cogido?-

Imagínate tu, ¿que pregunta es esa? Me quede seria no dije nada, entonces el me dijo:

-Vale, con esa cara me lo dices todo, mira nena, ¿tu sabes que en el fondo todos los hombres deseamos que nos cojan? Si, claro, te lo digo yo, y no es por que sea mariquita, no, todos, incluido tu padre, todos queremos que nos cojan. Y cierra la boca que recién limpie el mostrador y no lo quiero cagado de babas.-

-Ven acá, te voy a enseñar algo. Y de mi te acuerdas si cuando lo uses con el te das cuenta que en el fondo este… ¿como es que se llama el tipo este?-

-Claudio-

-¿Claudio? ¿Así se llama? No linda, con ese nombre me lo dices todo, ¿debe ser un modosito verdad? Ya veras encanto, tu hazme caso yo te voy a comprobar que el coñito de Claudio tiene deseos ocultos.-

Y bueno, ¿como no va saber mas de esas cosas un marica que yo? Un día Claudio me invito a cenar, había cerrado un muy buen negocio y quería celebrar, esa noche pidió de lo lindo, vino, ostiones en su concha, cordero, bebió que dio gusto. Traía puesto el traje que me gusta, el negro de tres botones y una camisa de algodón en un tono muy bajito de lila y una corbata verde que le regale en la Navidad. Esperábamos los postres cuando se disculpo y fue al sanitario.

Yo lo ví alejarse unos pasos, deslice mi mano derecha entre mis piernas y toque el dildo que traía puesto, y como te explico…es como si fuera parte de mi, sentí un hormigueo entre mis piernas y me levante de la mesa. Y no, esas cosas no se meditan, se hacen y ya.

Uno de los meseros me vio abrir la puerta del baño de hombres, intento alertarme de mi error, pero inmediatamente cayo en cuenta que yo sabia a donde iba. Y solo me dijo:

-Cerciórese de pasar la llave de la puerta-

Claudio estaba de espaldas en el mingitorio, ¿y sabes? Siempre me dio ternura verlo orinar, hay un cierto grado de vulnerabilidad en eso ¿no crees? Nosotras por lo menos, lo hacemos de frente, viendo siempre a la puerta, pero ellos no, ellos se entregan al momento, se pierden en el desagüe, piernas abiertas, calzoncillos y pantalón en las rodillas, y la mano sujetando el pene.

Yo me acerque despacio, lo abrace, se asusto en un inicio, después le dio pena, pero lo tranquilice cuando le dije que había echado el candado a la puerta. El pensó de seguro que así como estaba yo le haría sexo oral, nada mas alejado de la realidad le dije:

-Cielo, voltéate-

Entonces poco a poco lo tome le la cintura, le abrí un poco mas las piernas, lubrique el dildo y sin decirle nada, lo penetre. ¡Claro! No vayas a pensar que fue de lo mas facilito, para nada, el joven de la tienda me explico muy bien como hacerlo para no desgarrarlo, como moverlo para que el sintiera placer, bueno, hasta me dijo que decirle, ¿te imaginas?

Claudio se aferro a las divisiones de mármol del mingitorio, dejo caer la cabeza, y balbuceo varias cosas, pero nunca intento detenerme, eso si, de puta y zorra no me bajo, pero nunca dijo: detente.

Finalmente se corrió, y nunca como esa noche lo ví tan satisfecho, en verdad te lo digo. Después de eso regresamos a la mesa, y el no volvió a decir palabra.

Tomamos café y una tarta de frutas y nos fuimos a casa en silencio.

Claro las cosas cambiaron en nuestra vida intima fue mas divertida, ahora vernos en lugares públicos, el me mandaba mensajes al teléfono preguntándome si traía al ‘Bluedemon’ puesto y yo le respondía que no solo puesto sino lubricado.

Uy eso lo ponía mal, muy mal. Después a el le entro una obsesión por las bragas, casi a diario me llegaba a casa con un par nuevo. Un día me compro unas con holanes en el trasero, y con un hoyo, así que ya no tenia que quitármelos para nada, ¿y sabes que me dijo el muy imbécil?

-Quiero que cada que veas estas braguitas te acuerdes quien es el dueño de esta putita.-

Eso me dijo el mal parido, ¿sabes que hice con esas braguitas de mierda? Las tire, y lo mismo hice con las que me siguió regalando.

¿Como que qué molesto? Pues tanta insistencia con eso de la pertenencia que ganas de joder, ¡y esas bragas de mierda! Te juro que me tenía cansada.

Creo que la primera vez que los dos fingimos un orgasmo fue en la casa de sus padres, habíamos ido a cenar por que era cumpleaños de su madre.

Yo me levante de la mesa para ir al baño, el me siguió y me aventó sobre la cama, cerro la puerta y se bajo los pantalones, me arranco las bragas que traía puestas yo solo me tome de uno de los postes de madera de la cama.

La cabeza me colgaba por el otro extremo, era una individual ¿sabes? Y me distraje con las cosas que había en el tocador, y fue cuando vi la foto.

Pepa la hermana menor si que había crecido, claro se fue a vivir a los Estados Unidos, es bailarina clásica, y estaba por llegar en unos días. Debo confesarte que casi me vengo viendo la foto, los labios rojos y las cejas muy pobladas y unos brazos delgados y armoniosos, y esa pose como si fuera un ocho en puntas. Si no fuera por que Claudio me hablo en ese momento me hubiera corrido viendo la foto de Pepa.

No no vale la pena entrar en detalles de lo que paso con Pepa, a ella también me lo folle si es lo que quieres saber y como el hermano tiene una bendita obsesión, pero ella con las puntas de ballet, en un principio me divirtió pero eso era pasajero, Pepa no vive aquí y yo pues tenia que terminar de una buena vez por todas este asunto con Claudio.

Fue un lunes, lo recuerdo por que pensé que era bueno arrancar la semana bien, como debe ser, así que le llame a la oficina y le dije:

-Claudio me voy-

No dijo nada me colgó el teléfono yo tome mis cosas y me fui. A los meses nos encontramos en el café que esta junto al Palacio.

Yo leía la nota roja, fue justo en los mismo días que agarraron al marica violador de los baños públicos ¿lo recuerdas? Ese tío se cogió a varios, aun que en su defensa siempre alego que nada de violaciones que esas eran puñeterías, que todos estaban de acuerdo, ¿recuerdas como le llamaban? El Desfloreador! Menudo cabrón que resulto, por los días vendía dildos en la tienda junto al metro y por las noches asechaba tíos en los baños públicos.

Yo leía la nota, me reía de lo lindo, cuando Claudio apareció frente a mí. No vestía traje, traía unos vaqueros viejos y una camiseta de manga corta y la barba de varios días.

Creo que hasta más delgado lo vi. No se sentó, me miro por unos minutos y agacho el cuerpo tomando la mesa con las dos manos.

Cuando lo tuve así, cerquita de mí me dijo:

-Debe ser muy duro para ti tener una braguita que te haga recordar a diario quien fue, es y será siempre el dueño de esta putita-

¿Que le respondí? La verdad eso es lo de menos, lo gracioso fue la expresión de su cara cuando le aclare que lo primero que mande a la mierda fueron esas braguitas cagadas que el me regalaba.

¿Pero de verdad tú piensas que la mayoría de los hombres son tan bestias para pensar que una guarda las bragas como si fueran cartas de amor?

Bueno. Te aclaro que las que si guarde fueron las de Pepa, pero esas son mas bien un trofeo…

6 comentarios en “Las Bragas

  1. NOOOOOOOO… me haz hecho reir tanto con esto. Y además, la clara referencia al acqua canis es genial, Beatriz.
    Carajo, qué buenas letras estamos teniendo de este lado del istmo de tehuantepec.
    En verdad, que haz crecido tanto en los últimos textos. Carajo, me alegra contar con tu inspiración literaria.

    Una vez más me dejas con un grato sabor de boca.

  2. Bueno, tu y tres caballeros mas sabemos la anecdota de esta historia, por respeto a uno de esos caballeros no puse dedicatoria al cuento, pero donde quiera que el este.

    Va mi saludo, mi respeto y espero que despues del daño irreparable que le cause, este cuento ayude para que se ria un poco.

    Saludos y besos de lunes festivo!

  3. JAJAJAJAJA Usted cree Abogada? mire que yo las bofetadas no las doy seguido, pero cuando las doy son siempre con el dorso de la mano…JAJAJAJAJAJA

    Saludos,

  4. Que maravilla de relato, y el final no se diga.

    Las tiendas de este tipo son un mundo de sorpresas, hay que llevar un poco de tiempo para poder conocer todas las novedades.

    El lenguaje. Sin miedo a las palabras.

    Un gran abrazo

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