Anuncio Clasificado

Anuncio ClasificadoSolicito cocinero (a) personal, interesado (a) favor de comunicarse a la siguiente dirección de correo electrónico y enviar adjunto generales.

F.P.

Mi abuela decía que cuando una mariposa revoloteaba por la puerta de tu casa y entraba era portadora de buenas noticias. Un día te dije eso y me miraste por largo rato, el cobalto de tus ojos se contrajo y sin decir palabra saliste de mi cocina, para no volver.
Esta mañana una mariposa monarca revoloteo nuevamente por mi puerta.-esta mariposa me dije, trae buenas noticias-Con el primer café del día me siento frente a la ventana y disfruto de un sol niño que a regañadientes esta iniciando su ascenso, lo inusual en mí: hojeo el periódico.

En la primera plana del clasificado leo un anuncio brevísimo y sin grandes explicaciones, solicitan un cocinero. Pienso de nuevo en la mariposa y sin darle muchas vueltas al asunto redacto el siguiente mensaje.

Estoy interesada en el anuncio que aparece en la plana del clasificado solicitando cocinero, adjunto a este mensaje envío mi currículo. Gracias. Beatrix

Tú me enseñaste que cocinar es un acto de amor, que es indispensable conocer al comensal, siempre me hablaste de la importancia de entender sus gustos, sus preferencias. Decías: es como hacerles el amor, tienes que saber como tocar, como acariciar, como elevarlos al cielo con un platillo.

Si la persona del clasificado responde a mi mensaje recordare hacer varias preguntas, la mayor cantidad de preguntas posibles…

El mensaje de respuesta era corto y se leía así:

Interesado en contratar sus servicio. Mi chofer pasara por usted a la dirección que me indique el próximo Domingo 29 de Julio, le recuerdo que la cena debe ser servida a las 7:16 PM hora del pacifico. No es necesario traer equipo, no vista chaqueta blanca.
Por ultimo, No puede cocinar cerdo, ni utilizar los siguientes ingredientes en ninguno de los cinco tiempos de la cena: café o chocolate.

Gracias

F.P.

Cinco tiempos…leí bien quiere una cena en cinco tiempos…y no puedo llevar nada…y tengo que ir sin ¿chaqueta blanca? Pero es la única que tengo, y no le gusta el cerdo, será alérgico o tal vez motivos religiosos. Pero eso del café y el chocolate es verdaderamente de locos.Durante días trabaje afanosamente en la creación del menú, cinco tiempos, todos ellos balanceados, todos ellos en completa armonía, una orquesta de sabores y sensaciones en su paladar. ¿Pero como era ese hombre misterioso de las iniciales? Logre hablar con el en una sola ocasión. Le pregunte por que me eligió a mí, imagine que era por mis estudios de arte culinario, no cualquiera tiene la suerte de estudiar con Chefs dos y tres estrellas Michellin. Pero esta fue su respuesta:

-Su currículo debería ser seriamente revisado por alguien, hay una cantidad casi ofensiva de faltas de ortografía y falta de puntuación, en cuanto a sus estudios, quede más impresionado en la experiencia de sus maestros que en la suya. Que por que la contrate, muy sencillo, usted fue la única que respondió el anuncio clasificado. La veo el domingo sea puntal-

El chofer del señor F.P. arribó puntualmente por mi a las 3:30 de la tarde, tengo exactamente tres horas para hacer la cena y preparar todo, revise mentalmente la lista de ingredientes que con días de anticipación le hice llegar, el corte de carne, los mariscos, las verduras, frutas y el vino.
Antes de salir di un último vistazo a la casa y tome el estuche de piel donde transporto los cuchillos.

El chofer del señor F.P. me dijo:

-el señor me pidió que le recordara que no podía traer nada-
-son mis cuchillos de trabajo, sin ellos no puedo trabajar-
-la cocina esta equipada-
-no lo dudo pero sin mis cuchillos no puedo trabajar-
-le aseguro a usted que no tendrá problemas para trabajar, pero no la puedo llevar con ese estuche-

Me sentí totalmente desprotegida abrace en un gesto infantil mi estuche de cuchillos, este fue un regalo tuyo, mi cuchillo de diez pulgadas no se trabajar sin el, pero era claro que este hombre no me subiría al carro con este estuche.
Abrí de nuevo la puerta de la casa y deje el estuche junto a la mesa, di un último vistazo a mi cocina y cerré la puerta solo para seguirlo hasta el automóvil.
Una vez dentro del auto se giro y me extendió con la mano derecha un antifaz negro.

-¿y esto?- pregunte mas que asustada
-medidas de seguridad-
-¿mías o de quien?-
-del señor señorita, claro que del señor

Sostuve el antifaz por un minuto en mis manos, jugué con el elástico entre mis dedos de manera nerviosa, esto me estaba asustando, por que habría de cubrirme los ojos, a donde iríamos…pero en eso recordé la mariposa en la puerta de mi casa y me dije:

buenas noticias, ella traía buenas noticias-

Y mientras me repetía eso, me coloque el antifaz cubriendo totalmente mis ojos.
Perdí la noción del tiempo, sentí cuando el auto paro su marcha y la puerta izquierda se abrió, el chofer del cual tampoco conocía su nombre, tan solo las iniciales grabadas en el sector izquierdo de la chaqueta en letras romanas se leía: Y.G.
Tampoco me permitió removerme el antifaz, me tomo me la mano y guió mis pasos hasta que llegamos a la cocina y ahí me lo retiro.

Mis ojos adoloridos por la luz trataban de acostumbrarse a esta nueva condición.
La cocina era muy amplia e iluminada, al centro había una mesa de preparación con base de nogal y una plancha de granito. La estufa de ocho hornillas y dos hornos a un lado, un refrigerador y un congelador, así como tres lavabos y anaqueles perfectamente ordenados con todo tipo de especias e ingredientes.
En la mesa de preparación había un estuche de piel igual al mío, dentro un juego nuevo de cuchillos Wüsthof, incluido el de diez pulgadas con mango de madera. A un lado del estuche una bolsa, en ella había un uniforme en verde con mi nombre bordado en el lado izquierdo en hilo azul. Era de mi medida…frente a mi estaba una pantalla de plasma de 29 pulgadas, tome el control y la encendí.

-¡Bienvenida! Espero que la cocina este lo suficientemente equipada, dispuse que ciertos procesos fueran realizados previos a su arribo, nada que afecte su preparación, simplemente le facilite ¿como es que dicen estos petulantes franceses? “Mise an place”
Espero que no le importe que la observe mientras trabaja, pero encuentro fascinante el proceso de la creación culinaria, además por que desaprovechar esta oportunidad para conversar-

Aturdida aun y sin saber bien que pensar y hacia donde dirigirme cuando hablaba le dije que no me importaba, en la pantalla solo se veía su espalda y la mesa ya dispuesta, pero todo estaba en penumbras, miro a un lado y veo una botella de Nebbiolo cosecha 1999 y antes de poder decir nada lo escucho decirme.

Esa botella es para usted, por casualidad me entere que ese es el vino de su elección, no vaya usted a pensar que pienso arruinar mi platillo principal con un vino de esa edad y cosecha. Pero por mi no se detenga, que el tiempo vuela.-

El tiempo vuela…esa última frase creaba un eco en mi cabeza, agarre la chaqueta y me fui a cambiar. Regrese lista para trabajar, una copia del menú descansaba en la mesa así que fui tomando en orden los diferentes ingredientes.

Primer tiempo.

Una cuchara sopera adornada por un ostión y perlas blancas de caviar en salsa Sabayon, acompañados de una copa de vino Blanc de Blanc de la casa Pierre Peters.

Segundo tiempo.

Pudín de aragula y alcachofa acompañado de una guarnición de trufa negra invernal y ajo imperial.El tercer tiempo es…-en eso la pantalla me habla.-

-dígame Beatrix, por que eligió ¿ese menú? Me llena de curiosidad, cualquiera diría que usted se preparaba para servir una cena romántica, ¿acaso es usted de las que cree que el amor llega por el estomago?-
-bueno, deje le explico…-
-No Beatrix, la respuesta no es para mi, a mi no me interesa conocer su respuesta, esa es para usted, pregúntese cuando fue la ultima vez que la gastronomía le trajo al amor. Y vera, que cuando sea honesta con su repuesta sabrá que el estomago es el órgano mas ingrato que tenemos los seremos humanos, mucho mas que el corazón, los genitales y la misma memoria.-

Por un momento pensé en ti, en la ultima vez que cenamos juntos, aquella noche estaba segura que después de degustar como lo hiciste ese plato de codornices en curry rojo y berenjenas asiáticas jamás te irías de mi lado, y sin embargo…Tercer tiempo.

Hojas tiernas de espinacas con gajos de naranja-mora y confitura de tomate tricolor, aliño a base de una emulsión de Dijón y aceite Sicilia.

Cuarto tiempo.

Medallón de cordero con guarnición de flores de brócoli y hongos silvestres, puré de papas marmoleado con salsa Bordelaise.
Acompañado de una copa de vino de la región de Bordeaux, un Margaux Rauzan-Ségla cosecha 1989.

Casi todo esta listo, miro de reojo el reloj aun estoy a tiempo, siento en el cuello una tensión, la piernas me duelen y el calor de la cocina se torna sofocante. Me siento observada, se que el no pierde de vista cada movimiento que realizo, y me intriga no saber quien es, simplemente ver su espalda en el monitor.

-Se ha quedado callada Beatrix, ¿en que piensa?-
-en el último tiempo-
-ah! Por un momento pensé que el manojo de lavanda que pedí le colocaran en la mesa le traía recuerdos-
-no señor, la lavanda no me trae ningún recuerdo en particular. Pero dígame ¿por que no le gusta el chocolate ni el café?-
-¿y por que tendrían que gustarme?-
-No es que le tengan que gustar, pero a la gran mayoría de las personas le gusta el chocolate-
-usted tiene que cambiar eso mi estimada apprentí, no siempre vamos a complacer a los demás, se de buena fuente que el chocolate es su especialidad, pero a mi no me interesa retarla en el área en la que usted se encuentra cómoda, y que por azares del destino no apetezco.-
-pero tampoco come cerdo-

-bueno, creo que usted lee muy aprisa, si mal no recuerdo creo que mi respuesta fue “poco” con eso quiero decir que mido mi ingesta de carne de cerdo, pero mis motivos son distintos a los que posiblemente usted imagino. Estamos dentro del año chino del cerdo, ¿sabia usted eso? El año del cerdo no es un buen año para mi signo, así que por mera cortesía, créame es que lo evito.-
Quinto tiempo.

Tarta de pistacho con glaseado de duraznos y agua de rosas, adornado con un coulis de vainilla y crema. Acompañado de una copa de vino Sancerre de la casa Clos de Bouffants o te Fleur de Geisha.

Por fin. Todo esta listo justo a tiempo, miro el reloj y marca las 7:00 de la tarde, termino de limpiar la mesa y pregunto:

-puede disponer de la cena señor, solo indíqueme a que hora quiere que sirva-
-es usted muy puntual Beatrix, pero no, usted no va servir nada, ¿acaso imagina que una cena de esta magnitud la pensaba saborear solo? Nada mas alejado de la realidad, vaya al cuarto continuo a la cocina, me tome la libertad de elegir un vestido y unos zapatos, tiene solo quince minutos para volver a la mesa, vaya, aquí aguardo. Recuerde el cordero es una carne intolerante y recelosa, nunca se debe servir fría…-

El vestido en kiana guinda con manga tres cuartos y falda en línea A, arriba de la rodilla, los zapatos eran un par de Manolo Blahnik en el mismo tono del vestido y tacón de madera ligeramente curveado.
Al salir Y.G. me estaba esperando para conducirme sin decir una sola palabra al comedor.
Una mesa rectangular de doce asientos, en una de las cabeceras esta sentado el, por fin lo podía ver mejor, por lo menos la espalda, amplia, hombros rectos sin grandes pretensiones. Me indico sentarme en la otra cabecera, la mesa estaba dispuesta con una vajilla de porcelana de Bavaria blanca con filo en plata, los cubiertos tambien de plata colocados al estilo europeo en la modalidad del siglo XVII, el tenedor formando una cruz sobre el cuchillo. Varias copas de cristal polaco y servilleta de algodón blanco.
Cenamos en silencio pude observar como con la mano izquierda tomaba el cuchillo y el con el dedo índice empunaba el lomo del cuchillo con firmeza, con la mano derecha y el tenedor a la inversa iba colocando con la ayuda del cuchillo los pequeños bocados que terminaban en su boca. Entre bocado y bocado descansaba los cubiertos y bebía sorbos de vino.
Incomoda por el largo silencio me anime a preguntar:-¿que celebra?-
El me miro por unos minutos y me respondió:

-Luna llena en Acuario, ¿le parece poca cosa?-

Una vez finalizado el quinto tiempo se limpio el contorno de los labios, se retiro de su asiento, vestía una camisa verde con puño francés y unas mancuernillas de lapislázuli los dos primero botones sin abrochar, un pantalón oscuro que alargaba mas su figura, el pelo largo por encima de los hombros con ondulado y de un castaño que bajo la luz de las velas lo hacia lucir multicolor, ojos almendrados y cejas arqueadas enmarcaban un rostro que a ratos mostraba una mueca del lado izquierdo de los labios. Con paso lento camino pegado a la orilla de la mesa, con la mano izquierda y utilizando solo el dedo índice recorrió la madera, su dedo subió por mi brazo y justo cuando lo tuve en mi espalda pude percibir la tenue fragancia a sándalo. Con la mano derecha recorrió el contorno de mi hombro derecho y con la izquierda retiro mi cabello de mi espalda, sentí la proximidad de su respiración, cada vez estaba mas cerca, el olor a madera me intoxico, de un solo trazo recorrió mi nuca con la lengua. Y me dijo:-No quiero parecerle descortes, pero la tengo que dejar, es hora de que inicie mi trabajo, sin embargo me complacería mucho si aceptara venir todos los domingos a cocinar, me gustaría contratarla-
Yo temblando aun y sintiendo su mano derecha sobre mi hombro y el calor de esa mano de largos dedos, solo atine a decirle:

-¿por cuanto tiempo?-
-usted esta en busca de una respuesta hiriente Beatrix. Pero bueno, digamos que hasta que a usted se le agote la imaginación. No me tiene que responder ahora, puedo esperar, mi chofer la llevara de regreso a su casa, si acepta, la espero aquí el próximo domingo.-

Deje mi servilleta sobre el asiento de la silla y Y.G. estaba a mi lado con el antifaz en la mano, esta vez no titubeé me lo coloque y el tomo mi mano hasta que llegamos al automóvil.
Mi corazón golpeaba y retumbaba en mi cabeza, una oleada de sangre subió a mi rostro, entre al auto y las piernas aun me temblaban, esta vez el recorrido no fue en silencio. El calor de su mano aun me quemaba el hombro, la humedad de su tibia lengua laceraba mi cuello, no hubo humedad comparable a la de esa noche, el minuto cinco del Adagio en G menor me acompañó en el recorrido que hicieron mis manos entre mis piernas, una tibia noche iluminada por la luna llena en Acuario goteo y baño mis rodillas. Un recuerdo cada vez más efímero del cobalto de tus ojos cayó cercenado en la piel joven de la medianoche…

Beatrix

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