Militares de Paris

Receta para 6 personas

300 gramos de harina de trigo
300 gramos de harina de maíz
400 gramos de azúcar
200 gramos de almendras peladas/tostadas y molidas
400 gramos de mantequilla sin clarear
6 yemas de huevo a temperatura ambiente
50 almendras peladas para decorar

Merengue Francés

4 claras de huevo a temperatura ambiente
¾ de taza de azúcar glass

¿Sabes tu cuanto me gustan los uniformes militares? Aprendí a querer a esos bellos uniformes en silencio. Cuando tenia oportunidad, me escapaba de casa y caminaba frente a la guarnición militar solo para observarlos. El del Colegio Militar es mi favorito. Un día deje de míralos, deje de sentir esa perversa emoción que recorría mis piernas de niña y me entumía los tobillos.
Una tarde entre a tu cocina por primera vez y sentí ese temblor infantil que me provocaban los habitantes de la Zona Militar 2.
Solo que en esta ocasión cambie las insignias por una chaqueta de botones ribeteados. Recuerdo bien verte parado al centro de la cocina al frente de los hornos y las mesas de preparación, dando órdenes y verificando todos los movimientos. Y en vez de una hermosa gorra militar vestías un toque de algodón almidonado.

Se hace un cerco con las harinas cernidas, al centro se pone el azúcar, las almendras, la mantequilla y las yemas de huevo; se mezcla todo rápidamente utilizando solo las puntas de los dedos o con una espátula y se forma una masa.

Ese día preparamos Militares de Paris, ¿lo recuerdas? Llegaste a mi mesa de preparación con dos kilos de almendras y me pediste que las pelara, así que en la estufa coloque una olla con agua y la puse a hervir, después y siempre bajo tu mirada vigilante, al llegar el primer hervor retire la olla de la estufa y vacié los dos kilos de almendras, me perdí en el fondo de la olla pensando en ti, en tus rosadas manos y en lo bien que lucirías como Tercer Maestre. Parado junto a mí me susurraste al oído que no debían durar mucho tiempo las almendras en el agua caliente.

-solo unos minutos, no mas, no queremos que se cosan, solo queremos desprenderles la piel-

Una vez que las había retirado del agua las coloque en la mesa y las talle en mis manos y la piel iba cediendo, esa noche me esforcé por hacerlo bien y rápido, pero eran dos kilos, así que cuando apenas llevaba unas cuantas peladas, te colocaste frente a mi, con solo la mesa de preparación entre los dos y me pediste observar.

Tomaste dos almendras en tus manos, cada una de ellas era sostenida entre el dedo pulgar y el anular, en movimientos circulares y pausados las fuiste desnudando.
Yo te veía sin parpadear y un rubor enmarco mi rostro, tú lo notaste, quise tomar un par de ellas y seguirte en la enseñanza pero me detuviste, querías que observara.

Y nuevamente par tras par iban quedando expuestas en tus manos y mi respiración se iba agitando tan solo de pensar que eran mis rígidas aureolas las que tenías vencidas entre tus dedos y que de movimientos circulares ibas desnudando poco a poco.

Se hacen bolitas y en el centro se les inserta una almendra, se colocan en charolas de horno previamente engrasadas con mantequilla y se meten en el horno precalentado a 360F de 15 a 20 minutos o hasta que los militares estén doraditos, se dejan enfriar y se decoran con el merengue francés.

Había una tensión dolorosa en el roce de mi chaqueta, nacieron dos gotas de sudor en la parte alta de mis ingles que lamieron mis piernas, hubo un temblor pequeñito que solo tú notaste en mi ceja derecha, se dio una sequía mortal que erosionó toda mi boca, y un calor parecido al de tus manos recorrió mi cuello.

En una charola coloque los dos kilos de almendras peladas y las hornee por diez minutos, el olor de las almendras nos perfumo la cocina pasaste a mi lado sin detenerte y alcance a escuchar lo que me decías.

-dejare para otra noche esas dos almendras-

Y te vi alejarte perderte entre los hornos y la enorme batidora. Me dejaste suspendida, sin romper filas, colgando de una de las puntas de tus dos estrellas de Teniente Coronel…

Para el merengue francés: se baten las claras a punto de turrón y se les añade poco a poco el azúcar glass cernido.

Nota: hay que dejar enfriar a los militares. Después se decoran con el merengue francés.

Beatrix

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